Esta mañana del sábado 30 de octubre, hemos tenido en la Catedral, la celebración que marca el inicio del plan diocesano de pastoral. Eucaristía presidida por el Obispo y concelebrada por un considerable número de sacerdotes. Algunas personas de la parroquia participaron. Sí que constato que faltó gente, incluso arciprestes. Es algo doloroso, pero también sería interesante una reflexión más profunda sobre lo que hay de fondo. De todos modos, las ausencias no quitaron realce a la celebración.
La homilía del Obispo muy ilustrativa, tomando como referencia la necesidad de reunirse que tiene cualquier grupo humano y de compartir en ese encuentro, de ahí reflexionó sobre el sentido de la eucaristía como necesidad para los creyentes para hacer memoria de Cristo y alimentarnos de la Palabra y el Pan de Vida.
Al final, el envío. Con un pequeño gesto de entrega de una cesta con frutos como la invitación a trabajar para producir los frutos en la zona donde cada uno está. Este tipo de celeraciones nos ensanchan el corazón y nos llenan de aliento porque vemos que la razón de ser de una comunidad parroquial es su inserción dentro de la comunidad diocesana, desde donde se orienta y enriquece.
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